El Alzheimer es la forma más frecuente de demencia, aunque no es la única. Se caracteriza por la alteración progresiva de la memoria episódica (recuerdos personales) y, con el tiempo, puede afectar otras funciones cognitivas como la atención, el lenguaje, la orientación y las funciones ejecutivas.
Esta guía reúne los primeros signos de alerta y hábitos que pueden acompañar la prevención y el cuidado cognitivo durante todo el año e identificar las señales tempranas del Alzehimer.
Claves para cuidar tu salud cognitiva

Por qué:
Detectar cambios tempranos en la memoria y funciones cognitivas permite consultar a tiempo con profesionales de salud y recibir seguimiento adecuado.
Qué observar:
- Anomias frecuentes: olvidar nombres de objetos comunes y usar descripciones (“dame eso que sirve para escribir” en vez de “birome”).
- Preguntar o contar lo mismo varias veces: repetición de historias o preguntas.
- Olvidos cotidianos: llaves, dinero o recados que se habían prometido.
- Alteraciones en funciones ejecutivas: dificultad repentina para organizar tareas habituales, como cocinar un plato conocido.
⚠️ Estas señales no significan necesariamente Alzheimer, ya que factores como estrés, falta de sueño o cambios emocionales también pueden provocarlas. La diferencia clave es que marcan un cambio significativo respecto al funcionamiento previo de la persona.
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Por qué:
El diagnóstico temprano es fundamental, ya que la enfermedad es progresiva e irreversible, y un seguimiento adecuado puede enlentecer su avance.
Qué hacer:
- Consultar al médico ante cualquiera de los signos de alerta.
- Evaluaciones cognitivas profesionales y estudios neurológicos según indicación médica.
- Mantener seguimiento regular con especialistas si existe riesgo o antecedentes familiares.

Por qué:
Un estilo de vida activo y saludable puede contribuir a mantener la función cognitiva durante más tiempo.
Qué hacer:
- Estimulación cognitiva: lectura, juegos de memoria, aprendizaje de nuevas habilidades.
- Vida social activa y contacto con familiares y amigos.
- Actividad física regular: caminar, nadar, yoga o ejercicios suaves.
- Alimentación equilibrada rica en antioxidantes y omega 3.
- Dormir correctamente y manejar el estrés.
Cuidar la salud cognitiva es un hábito diario que ayuda a mantener la autonomía y la calidad de vida. Detectar cambios a tiempo y acompañarlos con hábitos saludables y seguimiento profesional es la mejor forma de prevención.
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